Investigación en Cuidados Paliativos

Este componente está relacionado con el desarrollo de proyectos de investigación en el campo de los cuidados paliativos. El objetivo de las investigaciones es mejorar el nivel de la evidencia científica disponible para proporcionar orientación en el cuidado de las personas y la toma de decisiones sobre la organización de los servicios de salud.

El Observatorio regional de Cuidados Paliativos consultó a más de 200 expertos en 18 países ha trazado por primera vez el mapa de la investigación en cuidados paliativos en América Latina, exponiendo tanto el compromiso de sus profesionales como las profundas barreras que enfrentan a diario:

En América Latina existe una constante contradicción: Por un lado, la región cuenta con una comunidad de médicos, enfermeros y académicos profundamente apasionados que organizan congresos y buscan actualizar sus conocimientos de forma continua. Por el otro, esa vocación choca contra una realidad preocupante: más del 84% de los expertos encuestados percibe que la investigación en cuidados paliativos en sus países tiene un nivel de desarrollo bajo o muy bajo.

Investigar en nuestro entorno rara vez es un trabajo pagado o protegido. Casi 9 de cada 10 profesionales afirman que no existen incentivos económicos ni tiempo asignado dentro de sus jornadas de trabajo para investigar. Como consecuencia, los avances científicos se logran principalmente durante el tiempo libre de los equipos de salud, lo que genera un alto riesgo de desgaste y agotamiento profesional.

El mapa de la región: ¿Dónde se ubica cada país?

Para entender el panorama, los investigadores cruzaron la capacidad interna de cada nación (sus fortalezas y debilidades) con los factores del entorno (oportunidades y amenazas), dividiendo a la región en cuatro grandes escenarios:
Figura: Mapa del ecosistema de investigación en cuidados paliativos en América Latina

Liderazgo e Infraestructura (Brasil): Se ubica en la cima del desarrollo regional gracias a una sólida infraestructura científica, fuentes de financiamiento más estables y programas universitarios consolidados.
En Busca de Reorganización (Chile Uruguay , Perú , Ecuador, Colombia, Argentina, Costa Rica, México y Panamá): Países con una comunidad académica activa y un claro potencial de crecimiento, pero que tropiezan constantemente por la falta de presupuestos continuos e incentivos duraderos.
En Modo "Supervivencia" (Paraguay, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia): Concentran a más del 70% de las naciones evaluadas. Sufren la combinación más difícil: severa escasez de recursos internos y un entorno de salud frágil e inestable.

"El mayor riesgo de no generar conocimiento propio es que terminamos importando soluciones del Hemisferio Norte que no siempre se adaptan a la realidad cultural,económica y social de nuestras familias."

Luces y sombras en el camino

El diagnóstico identifica con claridad las mayores fortalezas y los obstáculos más urgentes de la región:

• Las Oportunidades: Cerca del 89% de los expertos coincide en que integrar los cuidados paliativos más allá del cáncer —llevándolos a enfermedades crónicas, la pediatría y la atención primaria— es la oportunidad más valiosa para transformarla atención de salud. Además, las herramientas de telemedicina y la inteligencia artificial se perfilan como aliadas para llevar conocimiento a las comunidades más alejadas.

Las Amenazas: Un abrumador 94% coincide en que la principal barrera radica en los problemas estructurales de los sistemas de salud y la enorme desigualdad de acceso entre las grandes capitales y las zonas rurales. A esto se suman los recortes presupuestarios y la migración de talento capacitado.

¿Qué se necesita para cambiar esta realidad?

El estudio concluye que para pasar de la "supervivencia" a la consolidación científica en América Latina es imprescindible avanzar en tres frentes:

1. Reconocer e incentivar el trabajo científico: Asignar tiempo protegido y remunerado para la investigación dentro de los contratos de los profesionales dela salud.

2. Crear redes de mentoría: Conectar a investigadores experimentados con profesionales jóvenes y países en etapas de menor desarrollo.

3. Conquistar la soberanía científica:
Producir evidencia propia que responda a los problemas reales de nuestras comunidades, garantizando que el alivio del dolor y el acompañamiento digno sean un derecho al alcance de todos.